El impacto en el río comienza, a menudo, desde lo microscópico. Cuando el agua recibe descargas de materia orgánica como aguas residuales o desechos urbanos, la producción primaria del ecosistema se altera drásticamente. Los microorganismos, al encontrar un recurso inagotable de nutrientes, se reproducen de forma explosiva. Esta sobrepoblación acaba el oxígeno disuelto en el agua,sin él los peces y crustáceos mueren asfixiados o se ven obligados a migrar, rompiendo la red trófica desde la base.
Si la contaminación es química, el exilio es aún más rápido, los detergentes y los aceites desechados que terminan en la cuenca alteran severamente la química del agua, destruyendo la viabilidad del hábitat en cuestión de días y empujando a las nutrias a buscar nuevos refugios. Sumado a la aparición de minas de material para construccion que en muchos casos no cuentan con los permisos nesesarios, extraen desmedidamente la arena y grava que modifican los causes de los rios. El uso de bombas para fragmentar las rocas y de maquinaria pesada transforma los rios en zonas de desastre y sobretodo generan mucho ruido.
De la mano de estas industrias llega un agresor invisible pero igualmente implacable, la contaminación sonora. La nutria neotropical es una especie sumamente cautelosa, al rugido incesante de los motores y la presencia humana constante la obligan a alterar su reloj biológico. Para sobrevivir al asedio y evitar cruzarse con nosotros, este depredador natural diurno se ha visto forzado a modificar su comportamiento, postergando si es nesesario su actividad hasta la puesta de sol.
Es por esto que la presencia de Lontra annectens nos dice mucho. Funciona como una especie bioindicadora y paraguas ya que si la nutria está ahí significa que el agua conserva la calidad necesaria para sostener peces y crustáceos, y que el corredor biológico aún resiste los cambios entropogenicos. En una región donde a menudo se asume que los ríos están muertos, cada imagen capturada es una prueba de vida y una herramienta legal para exigir su protección, arrojar luz sobre los hábitos y refugios es una carrera contra el tiempo. No podemos proteger lo que no comprendemos, y salvar al fantasma del Soconusco significa salvar los ríos de los que todos dependemos.
El futuro de Lontra annectens no depende únicamente de las legislaciones o del trabajo de los biólogos y cientificos, tambien de quienes habitamos el territorio. La ciencia ciudadana es hoy nuestra herramienta más poderosa para devolverle el territorio a la fauna. Si recorres los ríos de la region o vives cerca de un rio, mantente atento a las orillas, evita dejar basura o contaminantes en el cauce.
Si encuentras una huella pentadáctila, restos de cangrejos en las rocas o, con mucha suerte, logras avistar a la nutria, no la perturbes. Toma una fotografía y comparte tu registro en plataformas de ciencia ciudadana como Naturalist, o comunícate con proyectos de monitoreo local como Los Pasos de la Fauna. Cada observación que sumamos es un punto de datos en el mapa es evidencia que nos ayuda a exigir la protección de estos corredores biológicos. Ayúdanos a seguir cuidadando sus pasos.
Si quieres puede leer mas aqui saber mas acerca de la fauna que habita en nuestra región.